Coloquio con las hermanas franciscanas de las Misiones de Centroamérica

El pasa­do 28 de enero, y apro­ve­chan­do que las Her­ma­nas Fran­cis­ca­nas esta­ban en Madrid Para fes­te­jar el cen­te­na­rio del la muer­te de su fun­da­do­ra La Madre Pau­la de Jesús, orga­ni­za­mos en nues­tra Parro­quia un colo­quio con Sor Jea­net­te de Gua­te­ma­la y Sor María Auxi­lia­do­ra del Orfa­na­to de Honduras.

Ellas con  sus tes­ti­mo­nios nos des­cri­bie­ron cómo se vive en este orfa­na­to, a qué niñas atien­den, qué nece­si­da­des tie­nen y todo lo que qui­sie­ron pre­gun­tar­les. La Parro­quia, a tra­vés del Gru­po Misio­ne­ro, va a ayu­dar a este cen­tro eco­nó­mi­ca­men­te, con ropa para las niñas y sobre todo con cono­ci­mien­to más pro­fun­do a tra­vés de los correos que man­ten­dre­mos con ellas. CAM001821

Allí hay unas 60 niñas de 3 a 20 años. Reci­ben una edu­ca­ción, se les ayu­da a que ten­gan una pro­fe­sión, se les incul­ca unos idea­les de vida. Para todo esto las Her­ma­nas viven de la cari­dad, no tie­nen sub­ven­cio­nes, salen a pedir a las calles. De hecho Sor Auxi­lia­do­ra, la her­ma­na que estu­vo con noso­tros, ya está jubi­la­da, pero sigue vivien­do en el orfa­na­to y su misión es repar­tir car­tas en los comer­cios y ofi­ci­nas soli­ci­tan­do peque­ñas ayudas.

Sor Jea­net­te nos con­tó que en Diciem­bre fue a entre­gar el dine­ro que le había­mos envia­do de la Parro­quia, y la Direc­to­ra del cen­tro le ense­ñó la des­pen­sa en don­de ya no que­da­ba nada. Todo es pro­vi­den­cial, y efec­ti­va­men­te ellas viven con­fian­do en la Divi­na Pro­vi­den­cia que nun­ca falla.

Nos con­ta­ron de las cosas bue­nas y tam­bién de los ratos muy malos, pero todo con una ale­gría de saber que el Señor nun­ca las abandona.

¿De dón­de sale el dine­ro que la Parro­quia envía? Pues de la fies­ta que se hace en el verano, de la ven­ta de todo lo que donáis, de la bar­ba­coa que ale­gre­men­te toma­mos y tam­bién de la ven­ta del taller de cos­tu­ra que se hace en Diciem­bre. Hay un gru­po de seño­ras que a lo lar­go del año se reúne algu­nos lunes y cose, para lue­go ven­der o man­dar, la ropi­ta de niños que se con­fec­cio­ne la envia­re­mos a Honduras.

La reu­nión resul­tó muy intere­san­te y a todos nos tocó el cora­zón, por la sin­ce­ri­dad con que  las Her­ma­nas nos rela­ta­ron su vida diaria.

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Si algún a per­so­na quie­re tener más infor­ma­ción sobre estos pro­yec­tos se pue­de con­sul­tar con el Gru­po Misio­ne­ro. Gra­cias a todos los que acu­dis­teis y a los que leáis este peque­ño informe.

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