Con Su brazo sobre mi hombro

ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA OVIEDO VALENCIA

Tras cono­cer la noti­cia de su nue­vo nom­bra­mien­to como párro­co de Nues­tra Seño­ra de Mora­ta­laz, hemos que­ri­do pre­gun­tar­le a José María sobre el cambio.


¿Cómo te lle­gó la noticia?
Pues esta­ba el día 6 de sep­tiem­bre en el des­pa­cho parro­quial, y a las 12 de la maña­na, me lla­mó D. Car­los Oso­ro, nues­tro Car­de­nal; me pre­gun­tó si podía estar en una hora en el obis­pa­do, que que­ría hablar con­mi­go. Allá que fui y empe­zó dicién­do­me que nece­si­ta­ba pedir­me un favor… estu­vi­mos hablan­do un buen rato.

En este tiempo he aprendido a ser cura”

Ya lle­va­bas unos cuan­tos años en la parro­quia, ¿qué balan­ce haces de este tiempo?
Lle­vo exac­ta­men­te 13 años (des­de octu­bre de 2005) en la Parro­quia, lle­gué como semi­na­ris­ta en eta­pa pas­to­ral, me orde­né diá­cono y al año sacer­do­te. De modo que en este tiem­po he apren­di­do a ser cura, gra­cias a toda la gen­te de esta parro­quia (niños, jóve­nes, adul­tos, per­so­nas mayo­res) y gra­cias a los sacer­do­tes que me acom­pa­ña­ron con tan­to cari­ño en ella des­de el principio.
¿Qué crees que se ha hecho mejor y qué harías de otra forma?
Lo mejor ha sido el apren­der entre todos a que­rer­nos y acom­pa­ñar­nos unos a otros. Así como el acom­pa­ñar, escu­char, abra­zar y ayu­dar a quien lo ha nece­si­ta­do, tan­to a los que nos han pedi­do ayu­da como a los que pen­sa­ban que no la nece­si­ta­ban o no sabían cómo pedirla.

No haría nada de otra for­ma. En cada momen­to hemos hecho lo que en ese momen­to creía­mos que era lo mejor, tal y como en ese momen­to sabía­mos hacerlo.
No solo vas a ser párro­co en Nues­tra Seño­ra de Mora­ta­laz, ¿qué otras misio­nes tie­nes encomendadas?
Direc­tor Titu­lar del Cole­gio Dio­ce­sano de Nues­tra Seño­ra de Mora­ta­laz, y Con­si­lia­rio del Movi­mien­to Scout Cató­li­co de la Comu­ni­dad de Madrid, al que per­te­ne­cen unos 3000 Scouts de dife­ren­tes parroquias.

No me pre­gun­tes cuá­les son mis fun­cio­nes ni cómo voy a rea­li­zar­las… No ten­go la menor idea. Tan­to en ellas como en la Parro­quia iré des­cu­brién­do­lo día a día, con la ayu­da de Dios y de los que me van a tener a su servicio.

Sintiendo que Dios sigue estando a mi lado, con su brazo sobre mi hombro”

Tus nue­vas tareas son todo un reto: ¿cómo lo encaras?
¡Con muchí­si­ma ilu­sión! Con pena por no poder seguir estan­do dia­ria­men­te al lado de toda la gen­te que me ha cui­da­do y ayu­da­do a cre­cer duran­te estos 13 años, pero con mucha ilu­sión por seguir cono­cien­do y ayu­dan­do a muchas más per­so­nas, así como deján­do­me cono­cer y ayu­dar por ellas.
Sin­tien­do que Dios sigue estan­do a mi lado, con su bra­zo sobre mi hom­bro, como des­de el pri­mer día.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.