Conociendo a los “Mensajeros de la Paz”

Esta sema­na 10 niños y niñas del gru­po de cate­que­sis de Post­co­mu­nión, algu­nos acom­pa­ña­dos de sus madres y abue­los, han rea­li­za­do una visi­ta especial.

 

Como com­ple­men­to a su for­ma­ción, sus cate­quis­tas Almu­de­na y Tere­sa han que­ri­do que cono­cie­ran la labor que hace Men­sa­je­ros de la Paz en la Igle­sia de San Antón, bajo la guía del padre Ángel.

 

La visi­ta les ha encan­ta­do a todos. Las madres comen­ta­ban que les ha dado que pensar”

Almu­de­na y Tere­sa, cate­quis­tas de Postcomunión 

 

Esto es lo que nos cuen­tan las catequistas:

El Coor­di­na­dor de volun­ta­rios de la igle­sia nos ha expli­ca­do la labor que hacen: aten­der a los nece­si­ta­dos y a las per­so­nas sin hogar

 

Les ofre­cen el desa­yuno en la igle­sia y les dan vales para comer en los res­tau­ran­tes Robin Hood (estos res­tau­ran­tes tie­nen como lema “un pri­mer pla­to de amis­tad, un segun­do de dig­ni­dad y un ter­ce­ro en com­pa­ñía”: cono­ce más en http://restaurantesrobinhood.com/ )

 

Ade­más  tie­nen médi­co, enfer­me­ra, psi­có­lo­go y fisio­te­ra­peu­ta a su dis­po­si­ción en un hora­rio deter­mi­na­do en la pro­pia iglesia. 

 

Tam­bién tie­nen el “telé­fono dora­do” al que pue­de lla­mar quien nece­si­te ayuda. 

Pue­den pasar la noche allí  pero solo des­de las 3 de la madru­ga­da, por­que no tie­nen per­mi­so para ser albergue.

 

Algu­nos de ellos salen ade­lan­te y agra­de­cen a la igle­sia y a los volun­ta­rios su ayuda.

 

La igle­sia es un hogar

 

Se res­pi­ra un ambien­te de paz y res­pe­to. Y el padre Ángel irra­dia algo espe­cial cuan­do se le tie­ne cerca.”

 

Esta sali­da de Post­co­mu­nión bus­ca faci­li­tar el cala­do de la Pala­bra en los chi­cos y sus fami­lias: nada se apren­de mejor que con el ejem­plo y el tes­ti­mo­nio directo.

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